Control de alcoholemia

Va un señor mayor con su viejo coche por la carretera, y justo al pasar una rotonda se encuentra unas luces policiales que indican un control de alcoholemia. Un agente le hace señas para que se detenga y le dice:

– Buenas noches caballero, control de alcoholemia. Coloque aquí la boquilla y sople de forma continuada hasta que yo le avise.

El señor, empieza a soplar, y al terminar le dice el guardia:

– ¡Pero señor! ¡Usted va conduciendo borracho! ¡¡Mire, ha dado 2,45 de alcohol en sangre!!

A lo que el señor, se sorprende y exclama:

– ¡¡¡Dios mío!!! ¡¡¡Las gres menos cuarto ya!!! Me voy que mi mujer me mata de lo tarde que es…