Los gritos de la vecina con el amante

Timbrando a la puerta

Timbran a la puerta y Paco se dirige a abrirla. Cuando la abre, aparece el vecino de arriba que le dice:

– Disculpe, pero llevo unos días sintiendo gritos continuamente y no puedo dormir, que si “Antonio dame más, que si Antonio qué bien lo haces…” y esto no puede seguir así.

– Me parece correcto caballero y le pido disculpas por los gritos de mi mujer, pero es que yo me llamo Paco y por las noches trabajo…