Las campanadas del abuelo

En el funeral del abuelo, el pequeño Jimmy, que venía de muy lejos a llorar la muerte de su abuelito preferido, fue a consolar a su abuela.

– Abuelita, ¿cómo murió el abuelo?

– Pues verás, pequeño. Fue haciendo el amor…

– ¿Cómo?, ¡¡pero si a vuestra edad eso es un riesgo para la salud!!

– Ya hijo, pero lo hacíamos cada domingo muy despacito al son de las campanadas de la iglesia. En el ding la metía y en el dong la sacaba… Todo muy harmonioso para un placer suave y tendido…

– Oh, ¡qué bonito abuela! Pero, ¿cómo murió realmente el abuelo?

– La verdad es que vino el camión de los helados, tocó la campanilla para llamar a la gente y tu abuelo se me fue…