Tres preservativos y una cena

Llega un joven a una farmacia y le dice al farmacéutico:

– Disculpe, es que hoy tengo una cena en casa de mi novia y… ya sabe, me hará falta un preservativo.

El señor se dispone a cogerle el preservativo y el mozo lo interrumpe:

– Mire! Es que la hermana de mi novia es un poco ligera de cascos y… nunca se sabe, por sea caso, deme otro preservativo más.

El señor se dispone a cogerle el segundo preservativo y el mozo lo vuelve a interrumpir:

– Mire! es que me han dicho que la madre de mi novia aún está de muy buen ver y… no vaya a ser que tenga que hacer un esfuerzo también con la suegra.

El farmacéutico se los da y el mozo se va.

Llega a la cena, y al tomar la sopa el chaval aún no había abierto la boca y su novia le dice:

– Cariño, no sabía que fueses tan callado.

Y el novio responde:

– Y yo no sabía que tu padre era farmacéutico.