Licuadora móvil

Esto es un hombre que llama a casa de su mujer y le dice:

– Hola cariño, ¿estás en casa?

– Si, claro.

– ¿Puedes hacer sonar la licuadora?

Va la mujer, enchufa la licuadora y la hace sonar a través del teléfono.

Al día siguiente la misma conversación y así pasaban los días, hasta que un día el marido llega por sorpresa a casa y le pregunta a su hijo:

– Hola Andresito, ¿dónde está mamá?

– No sé papá, salió y se llevó la licuadora.