Pisar el zapato de Chuck Norris

Un día un ciego pisó sin querer el zapato de Chuck Norris, a lo que éste le dijo:

– ¿Tú no sabes quién soy? ¡Soy Chuck Norris!

La mera mención de su nombre curó la ceguera del hombre, con tan mala suerte que el hombre lo único que pudo ver en su vida fue una patada giratoria que acabó con su vida.